Acabé el último post con una reflexión en voz alta acerca de la toxicidad inherente al oficio de emprendedor. Un veneno mortal (y vivificador a la vez, ¡contradicciones de la vida!) del que es imposible librarse una vez te ha sido inoculado. Permitidme hoy que comparta una nueva faceta de mi experiencia vital como emprendedor. Me refiero a la dinámica infernal de toma de decisiones en la que te sumerges desde el primer día. (más…)